Una vez más hacemos hincapié en el hecho de que se ha reducido considerablemente la capacidad de conquistar y ganar espacio en la mente del consumidor. Hoy en día nos encontramos un mercado saturado de productos y servicios, muchísimos más de los que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades y deseos de mejorar nuestra calidad de vida. Además, nos hemos inmunizado a los mensajes publicitarios que nos invaden veinticuatro horas al día. Como consecuencia, hacer marketing en el siglo XXI se ha complicado más que nunca.
Las reglas del juego han cambiado. Somos el marketing que hacemos. Los consumidores son quienes deciden el marketing y la publicidad que quieren recibir y lo que quieren comprar. Escuchar, participar, colaborar y proponer nuevas experiencias es lo que buscan de nosotros (las empresas, las marcas).
En la difícil tarea de ganar la confianza del consumidor de hoy en día, apelar a la vista y al oido ya no es suficiente, proponer una experiencia a través del olfato nos puede ayudar a llamar la atención del consumidor, cambiar su estado anímico, causar una agradable impresión, motivar su compra y ganar su confianza.
El marketing olfativo pretende crear una relación directa entre un producto, servicio, marca, identidad corporativa, ambiente de trabajo, etc.. y un aroma específico que permita crear una respuesta positiva en el consumidor persiguiendo diferentes objetivos: por ejemplo, identificar y recordar el producto/marca, motivar su venta, fidelizar su uso/consumo, etc..
No se trata de oler a frutas, hierbas, vainilla, etc., si no de oler a frescura, elegancia, lujo, modernidad, seguridad, confianza, etc.
Recordamos el 35% de lo que olemos, el 5% de lo que vemos, el 2% de lo que oimos y el 1% de lo que tocamos.
Universidad de Rockefeller (Nueva York).
Empresas que practican el marketing olfativo
Caso: USP Hospital de Marbella, primer hospital que se apunta al Marketing Olfativo
USP Hospital de Marbella es el primer hospital que se apunta al marketing olfativo, una nueva técnica que usa aromas específicos con el fin de suscitar emociones, influir positivamente en el ánimo de los empleados y transmitir sensaciones a los pacientes.
Dos olores bien diferenciados ayudan a potenciar los estados de ánimo positivos y a reducir el estrés y la ansiedad en pacientes y empleados. Olor a talco en las consultas y en el área de urgencias pediátricas y a «woodland», un olor amaderado con unas notas de melocotón, para el resto de instalaciones.